Saturday, April 26, 2014

La tristeza del sexo.

Ninfomanía de Lars Von Trier


El sexo como sinónimo de placer, generador de dopamina e instinto básico que moviliza al hombre, es para otros tan triste y terrorífico como apático, dañino como un vicio.
Para Joe, protagonista del film, el sexo es su centro, pero es un centro que condena, un lazo sin vínculo que solo amarra. Lo que comienza como un aspecto de curiosidad en la infancia de este personaje se desenvuelve como conflicto que atraviesa cada momento de ella.



El sexo se transforma en una necesidad imperante, tan urgente como perjudicial. Entre juegos y aparentemente divertidas aventuras, el sexo pasa a ser una cárcel, una cadena que llama constantemente y se interpone en todo andar, algo que ya no se siente, que duele, no físicamente sino en la dignidad.

Sin embargo, este conflicto entre el sexo y la vida se ve opacado por una serie de personajes que se evidencian como una simple herramienta de discurso (inútil y prepotente) como en el caso de Seligman, o una exagerada subtrama para entretener, como es el caso de Mrs. H (Uma Thurman). En los momentos en que la historia se desvía de Joe, en la que su narración es interrumpida, se hace visible la forzosa escritura de un guión que busca satisfacer al mismo Von Trier, como si no tuviera más espacio ni forma para manifestar su visión del mundo y su suprema ilustración que mediante un vocero textual y plano dentro de la misma pantalla. Von Trier reencarna en la voz de Stellan Skarsgård, un simple complemento que en variados puntos analiza verbalmente la historia de Joe, ahorrándole la tarea al espectador. El humor que se lleva en el film, si bien entretiene, llega a ser banal, otro elemento que enruidece el conflicto principal; toda actuación sublime se pierde entre estos distractores.

En general, la sensación que queda con Ninfomanía es la de una buena trama, un personaje que lleva consigo una fuerte idea y toda una declaración de vida. Es una obra que pretende en cierto grado ser una oda a los sentidos, la búsqueda de su exacerbación y la insatisfacción como motor de vida, pero toda poesía es sepultada por los esfuerzos en rellenar un guión con sazones en exceso. Este es un filme que se muestra más comercial (incluso desde su campaña de expectativa) en comparación con otras obras del legendario Von Trier, conocido como desafiante de toda norma y convención narrativa.


Trailer:




Thursday, April 24, 2014

Ojo especial de mujer.


El mundo que conocemos, sus principales costumbres y aspectos han sido creados y determinados por los hombres. Aunque esos hombres provengan de un útero, la imagen que tenemos del mundo ha sido en su gran (increíble) mayoría producida bajo testosterona. Dentro de estas imágenes del mundo creadas por hombres está el cine. Por generaciones los ojos del mundo han estado al frente de un cine masculino. Aunque en la última década se han hecho esfuerzos por vencer el machismo y ecualizar a la mujer siendo reconocida por su trabajo, hay que ver cuál es la forma en la que esto se ha intentado. Como un ejemplo muy cercano está el Festival de cine de Santa Fé de Antioquia, que cada año es desarrollado bajo una temática. En diciembre de 2013 se trato de hacer un "especial" reconocimiento dedicando el festival a La mujer detrás de la cámara, resaltando el increíble esfuerzo que hacen las mujeres para producir cine, el gran esfuerzo que deben hacer para crear o pensar una película, como si de las Olimpiadas Fides se tratara. ¿Por qué habría de ser más difícil para una mujer pensar cine? ¿Es tan grande su traba mental que debe hacerse un evento especial que recalque su labor para que esta sea vista? 

No podemos seguir siendo las espectadoras de los hombres, y no por satanizar el contenido creado por ellos (ese cine creado por hombres hace parte de lo que más amo), sino porque tenemos tanta historia por contar como ellos, porque hemos sido dotadas de una sensibilidad especial y fortaleza en la comunicación, porque mi cine no tiene que ser reconocido porque soy mujer sino porque soy cineasta, porque he mostrado una historia igualmente hermosa o terrible a la creada por él, porque el público se ha conmovido con el camino de mis personajes y no con mi nombre femenino. Como artistas, hombres y mujeres, el arte está primero que su creador, la obra es el mensaje antes de saber la boca que lo comunica, y si mi nombre es pronunciado antes del título de mi obra es porque yo, creador, no le he sabido otorgar la debida importancia.

La habilidad del artista debe ser lo que lo hace artista y lo que le otorga un nombre, más allá de su cromosoma.

La meta, entonces, para un futuro cinematográfico equitativo es ver muchas Palmas doradas en manos femeninas sin que sea recalcado que usa cucos y brasier.